Brujula

Actualizado: 30/07/2025
Autor: Lourdes Bonilla

4 minutos de lectura

Mi hij@ dice “no sé” cuando le pregunto cómo se siente

“A veces no es que no sepan lo que sienten, es que no se sienten seguros para decirlo.”

Cuando un niñ@ o adolescente responde con un “no sé” ante preguntas emocionales, muchos padres se sienten desconectados o frustrados. ¿Por qué no me dice lo que le pasa? ¿Por qué se encierra tanto? Pero desde la psicoterapia centrada en el sentido, entendemos que el “no sé” no siempre es evasión, muchas veces es protección. Puede protegerse del juicio, del miedo a equivocarse o de una emoción que aún no comprende. Otras veces, simplemente no tiene todavía un lenguaje emocional interno sólido para nombrar lo que le pasa. En el caso de los adolescentes, el “no sé” puede venir acompañado de actitudes defensivas, miradas evasivas o cambios de tema: no es desinterés, es inseguridad emocional.

Desde la crianza consciente, podemos mirar ese “no sé” no como una pared, sino como una puerta entreabierta. Una de las formas más potentes para ayudar a un niñ@ o adolescente a expresarse es compartir nuestras propias emociones, sin dramatismo ni exceso, simplemente mostrando que los adultos también sentimos. Puedes decir algo como: “Cuando tenía tu edad y me iba mal en algo, sentía mucha vergüenza. Me daba miedo que pensaran que no era lo suficientemente bueno”. Este tipo de frases abre caminos: el niñ@ se siente comprendido y el adolescente ve un modelo de alguien que reconoce su malestar y lo expresa sin juicio. Además, le damos permiso para sentir, y eso, muchas veces, es lo que más necesitan.

Elige tu terapeuta y agenda tu cita.

Cada vez que aceptas un “no sé” sin presión, estás sembrando seguridad emocional. No estás perdiendo el momento: lo estás construyendo. Porque llegará el día en que diga “me siento confundid@”, “me dio rabia” o “no quiero hablar ahora, pero gracias por estar”. Y ese día no será fruto de la insistencia, sino del vínculo. Escuchar el silencio, hablar desde la propia experiencia y ofrecer presencia sin exigencia es una forma profunda de acompañar. Y poco a poco, gracias a ti, tu hij@ aprenderá a escucharse por dentro, con calma, con nombre y sin miedo.

Mi hij@ dice “no sé” cuando le pregunto cómo se siente

Actualizado: 30/07/2025
Autor: Lourdes Bonilla

4 minutos de lectura

“A veces no es que no sepan lo que sienten, es que no se sienten seguros para decirlo.”

Cuando un niñ@ o adolescente responde con un “no sé” ante preguntas emocionales, muchos padres se sienten desconectados o frustrados. ¿Por qué no me dice lo que le pasa? ¿Por qué se encierra tanto? Pero desde la psicoterapia centrada en el sentido, entendemos que el “no sé” no siempre es evasión, muchas veces es protección. Puede protegerse del juicio, del miedo a equivocarse o de una emoción que aún no comprende. Otras veces, simplemente no tiene todavía un lenguaje emocional interno sólido para nombrar lo que le pasa. En el caso de los adolescentes, el “no sé” puede venir acompañado de actitudes defensivas, miradas evasivas o cambios de tema: no es desinterés, es inseguridad emocional.

Desde la crianza consciente, podemos mirar ese “no sé” no como una pared, sino como una puerta entreabierta. Una de las formas más potentes para ayudar a un niñ@ o adolescente a expresarse es compartir nuestras propias emociones, sin dramatismo ni exceso, simplemente mostrando que los adultos también sentimos. Puedes decir algo como: “Cuando tenía tu edad y me iba mal en algo, sentía mucha vergüenza. Me daba miedo que pensaran que no era lo suficientemente bueno”. Este tipo de frases abre caminos: el niñ@ se siente comprendido y el adolescente ve un modelo de alguien que reconoce su malestar y lo expresa sin juicio. Además, le damos permiso para sentir, y eso, muchas veces, es lo que más necesitan.

Cada vez que aceptas un “no sé” sin presión, estás sembrando seguridad emocional. No estás perdiendo el momento: lo estás construyendo. Porque llegará el día en que diga “me siento confundid@”, “me dio rabia” o “no quiero hablar ahora, pero gracias por estar”. Y ese día no será fruto de la insistencia, sino del vínculo. Escuchar el silencio, hablar desde la propia experiencia y ofrecer presencia sin exigencia es una forma profunda de acompañar. Y poco a poco, gracias a ti, tu hij@ aprenderá a escucharse por dentro, con calma, con nombre y sin miedo.

Elige tu terapeuta y agenda tu cita

Elige tu terapeuta y agenda tu cita