Brujula

Actualizado: 30/09/2025
Autor: Lourdes Bonilla

2.5 minutos de lectura

¿Como impartir disciplina en casa?

Educar en el sentido es acompañar a descubrir la responsabilidad propia, no imponer una conducta por temor.

Muchos papás confunden disciplina con castigo, pero son dos cosas muy distintas. En la disciplina enseñamos, y cada límite que pones en casa es una oportunidad para guiar a tu hij@ hacia la responsabilidad y la autorregulación. Si tu disciplina se basa en miedo, solo obtendrás obediencia temporal. Pero si se basa en consecuencias claras, coherentes y explicadas, tu hij@ aprende que sus acciones tienen efectos reales, y que puede elegir mejor la próxima vez desde la consciencia.

La crianza consciente y la madurez parental te invitan a usar herramientas prácticas como las consecuencias naturales y lógicas. Por ejemplo:
< Si tu hij@ pequeño no recoge sus juguetes, la consecuencia lógica es que por un tiempo no podrá usarlos. La consecuencia está relacionada directamente con la situación.

Si tu adolescente llega tarde, la consecuencia no es gritarle. Las salidas son un beneficio que debe ganarse y sostener con disciplina. Para recuperar su beneficio, debes pedirle que asuma una acción reparadora (avisar con anticipación, recuperar confianza con puntualidad en la próxima salida). En ambos casos, el objetivo no es “pagar por el error”, sino aprender a hacerse cargo de lo que eligió.

Impartir disciplina en casa es un ejercicio de coherencia: mostrar que los límites son firmes, pero que siempre se sostienen en la relación, no en el enojo. Porque al final, tu hij@ no recordará solo lo que le prohibiste, sino cómo lo acompañaste a crecer a través de esos límites.

Elige tu terapeuta y agenda tu cita.

¿Cómo impartir disciplina en casa?

Actualizado: 30/07/2025
Autor: Lourdes Bonilla

3 minutos de lectura

Educar en el sentido es acompañar a descubrir la responsabilidad propia, no imponer una conducta por temor.

Muchos papás confunden disciplina con castigo, pero son dos cosas muy distintas. En la disciplina enseñamos, y cada límite que pones en casa es una oportunidad para guiar a tu hij@ hacia la responsabilidad y la autorregulación. Si tu disciplina se basa en miedo, solo obtendrás obediencia temporal. Pero si se basa en consecuencias claras, coherentes y explicadas, tu hij@ aprende que sus acciones tienen efectos reales, y que puede elegir mejor la próxima vez desde la consciencia.

La crianza consciente y la madurez parental te invitan a usar herramientas prácticas como las consecuencias naturales y lógicas. Por ejemplo:
< Si tu hij@ pequeño no recoge sus juguetes, la consecuencia lógica es que por un tiempo no podrá usarlos. La consecuencia está relacionada directamente con la situación.

Si tu adolescente llega tarde, la consecuencia no es gritarle. Las salidas son un beneficio que debe ganarse y sostener con disciplina. Para recuperar su beneficio, debes pedirle que asuma una acción reparadora (avisar con anticipación, recuperar confianza con puntualidad en la próxima salida). En ambos casos, el objetivo no es “pagar por el error”, sino aprender a hacerse cargo de lo que eligió.

Impartir disciplina en casa es un ejercicio de coherencia: mostrar que los límites son firmes, pero que siempre se sostienen en la relación, no en el enojo. Porque al final, tu hij@ no recordará solo lo que le prohibiste, sino cómo lo acompañaste a crecer a través de esos límites. Desde la psicoterapia, vemos estas conductas no como un problema que hay que apagar, sino como una señal de que hay algo que necesita canalizarse mejor. Detrás de la impulsividad suele haber emociones no procesadas, un entorno sobreestimulante o una necesidad de conexión no satisfecha. Como adultos, necesitamos salir del modo “corregir” y entrar en el modo “acompañar y enseñar”. Puedes decir: “Yo también me he sentido así, como si tuviera una tormenta por dentro. A veces cuando estoy muy cansado o tengo muchas cosas en la cabeza, se me hace difícil controlarme”. Este tipo de conversaciones bajan las defensas, ofrecen contención emocional y le muestran que no está solo: hay una brújula.

Elige tu terapeuta y agenda tu cita

Elige tu terapeuta y agenda tu cita